Resoluciones a mitad del año

 

Resoluciones

Siempre he sido fan de las resoluciones de año nuevo.

No recuerdo cuando comencé la costumbre de escribirlas, pero sé que tengo tiempo sentándome a pensar en lo que quiero alcanzar en el nuevo año. Sueños, esperanzas y deseos. Hasta cierto punto, son asignaciones que me pongo a mi misma.

Esta vez, he decidido hacer resoluciones de mitad de año. Como quizás le pasa a muchos de ustedes, la resoluciones que hago al principio con toda la determinación del mundo, no siempre terminan cumpliéndose. Mi cumpleaños es el primero de Junio, y este año a parte de disfrutarlo, me puse a pensar en que cosas quería concretar antes de que se acabara el año (porque de verdad, apenas pasa el sexto mes, navidad viene como un relámpago).

No sé si será porque ‘me estoy poniendo vieja’… Pero me molesta mas y mas el pensar que los años pasan y pasan y no siempre pongo mayor empeño en alcanzar mentas.

Todavía hablo sólo dos idiomas de los cinco que debí haber aprendido antes de tener veinticinco y sólo toco noche de paz desafinada en una flauta dulce.

Quizás es un tiempo para “recalibrar” en medio de toda la diversión que trae el verano, pero también sirve para mantener la brújula apuntando claramente al lugar donde queremos encontrarnos una vez culmine el año.

La Biblia habla de “aprender a contar nuestros días para que nuestro corazón adquiera sabiduría”. No se trata de vivir afanados tratando de hacerlo todo perfecto, sino de vivir intencionalmente bajo los dones de gracia, para no envejecer con un saco lleno de arrepentimientos.

Aunque sé de antemano que existe la posibilidad de fallar en una (o muchas) de estas categorías, vale la pena intentarlo una vez más.

Resoluciones (1)

Metas de mejoramiento personal (largo plazo):

  • Terminar de perder el peso del embarazo. Aunque yo intenté cuidarme (hacer ejercicio, comer -entre lo que cabe- ‘bien’, etc. Aumenté 60 libras (~27 kg) durante el embarazo. Me da de todo admitirlo. Hasta ahora no sé si es que me estoy engañando a mi misma y en realidad no intenté lo suficiente, pero lo cierto es que así fue. Me ha costado un poco regresar a mi peso anterior, pero no es algo que me mortifique. No me fui como loca los primeros meses a querer bajar de peso automáticamente. Tenía mayores preocupaciones, mejor aún, tenía cosas más importantes como un bebé recién nacido para acariciar y cuidar. A medida que va pasando el tiempo, mi régimen de ejercicio se hace más fuerte y sigo intentando comer balanceado y saludable. Quiero estar en el peso “pre- bebé” antes de que termine el año y me parece una meta muy razonable.
  • Mejorar mi fotografía: La cual no es muy buena. En realidad, este es un ámbito del cual sé muy poco pero estoy ansiosa por aprender. Tengo unos cuantos proyectos y para mi cumpleaños pedí que me pagaran una clase por la cual estoy esperando ansiosamente. Espero poder sacar lo mejor de ella y practicar mucho y mejorar.
  • Mejorar mi caligrafía: Este fue otro regalo de cumpleaños. Durante la primavera tomé un curso de “brush letering” el cual me encantó. Confieso que quizás no practico lo suficiente pero espero poder mejorar mi técnica aún más con otra clase de caligrafía moderna que me regaló Jacob.
  • Ser mas disciplinada con una rutina: Es probable que esta sea la meta más difícil de todas. Con el pasar de el tiempo, me he dado cuenta de cuán beneficioso es planear y tener una rutina. Ha sido una herramienta infalible al haberme convertido en mamá y creo que debo implementarla tanto en mi como la implemento en mi bebé. Tener una rutina de belleza, levantarme a la misma hora, planear cuando me voy a sentar a escribir, etc, etc. He leído varios artículos sobre el poder de los hábitos y es por eso que quiero intentar crear una rutina de mejores hábitos para mi a diario, la cual suceda de modo “automático”.
  • Leerle a Santiago en español la mayoría del tiempo: Añoro el día (por ahora, seguro pronto llegará el día en el que NO quiera hacerlo, porque así parecen ser las cosas de mamás) en el que Santiago me traiga libros par sentarnos a que le lea. Por ahora sólo se sienta a que le lean “La Oruga Muy Hambrienta” de Eric Carle si le hago un montón de muecas y distintos sonidos. Del resto, tolera otros dos libritos pero no se queda sentado por mucho tiempo. Tiene mejores cosas que hacer. En fin, una de mis metas es seguir persistiendo y leerle mucho en español para poder ir sembrando la semillita del idioma.

Metas diarias (corto plazo):

  • No gritarle a Santiago. Quizás soy la peor mamá del mundo, pero ya me he dado cuenta de lo propensa que soy a esto. A medida que mi pequeñito va entendiendo más, me he encontrado a mí misma alzando la voz más seguido. No quiero y no debo. Punto.
  • Hablar de finanzas sin molestarme: Porque es bueno y es necesario (es uno de esos “buenos hábitos que mencioné anteriormente). Cooperar, aportar y no querer nada más sobrevivirlas.
  • Invitar a cenar a nuestros amigos más seguido. No necesita mucha explicación. Practicar hospitalidad con un corazón de servicio lo más seguido posible. La amistades crecen exponencialmente al abrir nuestras puertas y compartir nuestras mesas.
  • Aventurar como familia la mayor cantidad de veces posible. Ir a lugares nuevos. No importa lo lejos o lo cerca. Un nuevo parque, un nuevo museo, una nueva ruta para la caminata matutina. Esto fomenta la creatividad y la curiosidad. Ambas buenas.
  • Tender mi cama todos los días… Pero no se lo digan a mi mamá. La vida entera ha pasado mi madre peleando conmigo para que yo tienda mi cama. Hasta la última vez que vino ella y mi papá se turnaban tendiéndola (cosa que nunca hicieron cuando yo estaba pequeña). Vergüenza me debería dar admitirlo.
  • Comer más vegetales (y no saltar comidas) y beber más agua. Tengo una aplicación que me ayuda a recordad beber agua durante el día. La usé durante el embarazo y de verdad me sirve mucho a diario. Estoy creciendo en el tema de los vegetales. Una de las batallas es no picar simplemente y olvidarme de comer formalmente durante el día en la casa.
  • Usar hilo dental todos los días… en mis dientes. Obvio. Jacob es super bueno en esto, aunque deje el espejo vuelto…nada. Pero cada vez que vamos al odontólogo él sale con mejores notas que yo y aunque tengo una buena higiene bucal, es un hábito que quiero desarrollar más a nivel diario que semanal.
  • Acostarme todos los días a la misma hora (y que sea temprano). Jacob y yo hemos estado levantándonos a las 5:30 desde ya hace algún tiempo, pero no terminamos de disciplinarnos en el área de dormir a tiempo. Sin falta, los días en los que nos acostamos más temprano terminan siendo más productivos.

¡Gracias por compartir mis planes! ¿Alguna vez han escrito resoluciones a mitad de año? ¿Que les parece la idea? Espero hacer de esto una tradición en los años venideros. Le contaré a final de año el resumen de estas dos.

Abrazos,

Carmen

 

 

 

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