ACAMPANDO EN YOSEMITE

Como les he contado varias veces, este fin de año nos fuimos de aventureros a Yosemite National Park.

Escribo este post, como siempre, porque me gusta echarles cuentos a aquellos que con tanto cariño pasan a leernos y porque es una forma de dejar un recuerdo para mi misma de momentos y ocasiones especiales para mi familia. Si no quieres ‘escuchar’ mucho cuento, abajo hay un videito que resume nuestra experiencia. Si una imagen vale mas que mil palabras entonces no se cuando vale un video.

Por otro lado, si no tienes ni idea de que estoy hablando cuando menciono a Yosemite, déjame y te cuento:

Yosemite National Park es uno de los puntos turísticos mas emblemáticos de los Estados Unidos y alrededor de 4 millones de personas lo visitan cada año. Fue uno de los lugares significativos que propulsó la idea de una cadena de parques nacionales para preservar ciertos territorios. Si caminas algunos minutos te encontrarás gente de distintas nacionalidades con cada paso.

Es un lugar hermoso e imponente, con las formaciones de Granito mas grandes del mundo. Existen caminos para excursiones con todo tipo de vista y distintos niveles de dificultad ¡hasta pudimos usar nuestro coche (¿paseante?) en algunas de ellas!

Lo curioso del caso para mi es que esta es la segunda vez visitando el parque, pero las dos veces ha sido en invierno. Sé que la cara le cambia totalmente en la primavera y en el verano… los ríos están mucho mas fuertes y las cascadas mas poderosas… pero ver la nieve en las formaciones rocosas y algunos lagos congelados también tiene su encanto.

Acampando en Yosemite con un toddler

Esta vez decidimos acampar (la vez pasada nos quedamos en uno de los hoteles porque Santi solo tenía cinco meses). No es la primera vez que acampamos en carpa con Santi. Este verano lo hicimos con el y con sus seis primitos… no estamos locos… ¡fue una maravilla! Ese cuento se los echo aquí.

Esta vez también fue un éxito, con todo y que tuvimos algunos momentos de desesperación patrocinados por temperaturas bajo cero. Sin embargo, los momentos buenos superan los malos… y como en toda vacación, decidimos guardar en el banco de los recuerdos aquellos que nos llenaron el corazón.

 

Acampando en Yosemite Año Nuevo

Lo mas loco de este viaje es que marca la primera vez que no estoy “despierta” para recibir el año (desde que tengo uso de razón). Lo escribo en comillas porque precisamente a esa hora estaba dentro de la carpa… a oscuras… a punto de congelarme porque se le había acabado el gas al calentador portátil que teníamos en la carpa. Mi esposo había salido a tomar fotos pero yo no aguantaba un segundo mas en tanto frío. Se los confieso… este fue mi momento mas bajo del viaje.

Arriesgándome LITERALMENTE la vida… estoy cambiando la bombona de gas cuando escucho a la gente gritar “Happy New Year!” estaba tan desesperada que no me dio tiempo para melancolías; y una vez que prendió el calentador la alegría era tal que me acosté a dormir feliz. ¡No fue hasta el día siguiente que me di cuenta que estábamos estrenando año!

Los tres días los pasamos comiendo, caminando y observando la hermosa obra de nuestro creador. Santi terminó con una adicción severa a los S’mores y con un cansancio que lo dejó dormido casi todo el viaje de regreso (prueba al final del video).

Antes de dejarlos, para los que nos han comentado que si somos “arriesgados” por irnos embarazados y con un pequeñito a acampar, les cuento y les dejo algunos tips:

  • Normalmente yo soy de sueño pesado… duermo donde sea y como sea. Con el embarazo me cuenta mas, pero un colchón inflable se encargó de eso.
  • Para acampar con chiquis, aconsejo una carpa GRANDE. Santi durmió como un principe en su corral. Y el espacio sobraba. Por lo general no soy de llevar muchos peretos a acampar, me parece que pierde el propósito. Sin embargo, el cuento es distinto con niños y si hay espacio para traer lo que se necesite para tenerlos cómodos, mejor.
  • No acampes en el invierno… Bueno, si te vas a arriesgar, toda medida preventiva para mantenerse calientitos es válida.
  • Trata de que tu campamento esté relativamente cerca de los servicios. Esto ayudará a que los adultos no tengan que ausentarse tanto tiempo cuando el deber llama (sin peques ¡mientras mas lejos, mejor!)
  • Haz que la comida sea lo mas sencilla posible y ten por lo menos una que sea bien resuelta y fácil de preparar. Esta vez llevamos tamales para la cena que calentamos en la fogata. Posiblemente la mejor idea del viaje.
  • Sean flexibles y conscientes de que no todo se dará como en los planes. Con niños chiquitos solamente jugar y caminar alrededor del campamento puede ser una aventura.

Sin mas preámbulos… aquí los dejo con nuestro resumen visual. ¡Espero los motive a salir y aventurar!

Gracias por compartir con nosotros nuevamente.

Abrazo grande,

Carmen.

 

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