NO ES CUENTO CHINO (AUNQUE SI)

Dícese en Venezuela acerca de un “cuento chino” aquél relato que alguien pretende hacer pasar por verdad pero que no tiene ninguna certeza… osea, es mentira. Por ejemplo “Fulanita le dijo a Menganita que le iba a pagar su dinero con 100% de interés… ¡Ay por favor! ¡Eso es puro cuento Chino!” No me pregunten de donde salió la expresión. Sólo les explicaba mi título del post.

Les comento esto porque hace algunos meses escribí esta otra entrada donde se acordarán estabamos en un proceso de transición; y les prometí que a su momento adecuado les contaría la historia completa. Creo que ese momento es ahora.

Poco tiempo atrás, cuando era mas joven, tenía una meta en mi cabeza de hablar cinco idioma antes de cumplir veinticinco años. Pasó el tiempo y cumplí años todos los años. Me gradué de bachillerato, de la universidad, me casé, tuve un hijo y a los casi-treinta sigo con los míseros dos que hablo desde que tenía ocho. ¡Meta NO superada!

Sin embargo, este año apareció una oportunidad que podría darme un impulso con todo y que no pueda devolver el tiempo. “Aprender Mandarín vale por tres”, fue lo que pensé en uno de los momentos en los cuales estábamos analizando la situación.