Miércoles cotidiano…

La semana pasada decidí de manera dictatorial que los miércoles serían para relatar un poco acerca de la cotidianidad que vivimos, por lo general a lo que al ponquecito y a mí se refiere. Digo lo de dictatorial porque al parecer estos días no tengo mucha voz respecto a lo que quiero y no quiero hacer. Tengo un jefe miniatura que aunque no habla me trae las riendas bien cortiquitas, pero por lo menos aquí mando yo.

Será porque el miércoles está atravesado en todo el medio o será porque en esta casa son un “mini viernes” ya que papá tiene los Jueves libres. En fín, por el motivo que sea, tienden a hacerme recordadar que la vida está llena de momentos aparentemente insignificante, pero es allí, en la suma de todos ellos que se forman los recuerdos que tanto añoramos una vez que han pasado.

Esta semana pasada hemos estado agradecidos por la presencia de una verdadera primavera, el plácido clima y la sobreabundancia de flores nos han tenido como locos fuera de la casa. ¡Por lo menos a mamá! Es una de las mejores terapias para mantener la cordura. Salir, moverse, y respirar aire fresco.

El ponquecito mio ha recogido DOS DIENTES en el pasar de las últimas dos semanas. ¡DOS! Creo que lo comenté en el post anterior, pero al ver solo el borde de uno me dieron ganas de llorar pensando en el hecho de que ya mañana será bachiller.

¡Ah y por supuesto… Tengo pruebas!

Como si los dientes fueran poco, ya está a un brinco de gatear.

¡Calma bebé! Este corazón de mamá solo puede con tanto…

Tiene los brazitos mucho más fuertes peeeeeeero aunque le dé y le dé a las piernas… Solo va de retroceso. Tranquilo pequeño, no será la primera vez que se va para atrás antes de lograr avanzar.

La casa sigue negandose a acomodarse sola y yo sigo tratando de analizar día a día cuales son las prioridades. Después de todo, este bebé no será bebé por mucho tiempo pero tampoco se puede uno poner ropa sucia.

Así de cotodiano. El tiempo pasa. Mamá no duerme. Mamá recuerda que tiene que hacer recuerdos para el futuro.

Es todo lo que tengo por este miércoles. Espero que sus días estén llenos de gracia y paz. En medio de lo cotidiano.

¡Abrazos!

Carmen.

Acerca de la cotidianidad

Hace tanto tiempo que estoy queriendo lanzarme a esto del blog.

Lo pienso y lo pienso y lo vuelvo a pensar. Tengo delimitado lo que quiero compartir y miles de ideas por desarrollar, pero esa parte de mi que cree que hay que seguirlo pensando sigue ganado al pasar los días.

Hoy me he dado cuenta que pensar en un blog de “maternidad” y de la cotidianidad que con ella viene, es precisamente eso… La simplicidad de los días y el poder extraer de ellos lo mas memorable, aquello que querramos recordar en veinte años, que quizás si no lo escribieramos sería imposible revivir.

Así que con esas conclusiones, quiero tomar los miercoles para hacer mencion de la dulce cotidianidad:

  • Hace ya dos semanas que este pequeño ha cortado su primer diente… No existe forma de hacerles entender lo que esto le hizo a mi corazón. Será una de esas tonterías de mamá primeriza. Como quieran llamarlo, a mi me dió por pensar que si me descuido, la semana que viene estaré viendo a este bebito graduarse de bachiller. ¡Se me hace el nudo en la garganta de nuevo! Papá ciertamente no fué tan afectado con los sucesos, lo cual simplemente recalca las diferencias entre papá y mamá… Por eso, ¡no se quejen papás de que el día de las madres sea mas importante!
  • He estado pensando mucho mas en la importancia de ser una buena amiga, de atesorar lo que mis amigas atesoran y aquello que me confían. Es muy fácil querer que los demás actúen hacia nosotras de forma correcta y leal, pero ¿Que hay de nosotras mismas?
  • No siempre hay que esperar que el terruño compre las flores… Si tanto me gustan ¿Por que esperar?

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  • Con la venida de la Semana Santa he revivido la alegría de conocer a un Dios tan personal y su amor ilimitado.
  • Constantemente se me ha recalcado la importancia de “hacer cosas difíciles”
  • Hay que dejar que existant momentos para disfrutar, aún cuando el piso termine hecho un desastre.

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Y sobre todo queridos amigos y amigas, he aprendido que el enemigo es el azúcar… No el café.

Eso es todo lo que tengo por hoy. Poco, pero es un comienzo.

Abrazos,

Carmen.