Resoluciones a mitad del año

 

Resoluciones

Siempre he sido fan de las resoluciones de año nuevo.

No recuerdo cuando comencé la costumbre de escribirlas, pero sé que tengo tiempo sentándome a pensar en lo que quiero alcanzar en el nuevo año. Sueños, esperanzas y deseos. Hasta cierto punto, son asignaciones que me pongo a mi misma.

Esta vez, he decidido hacer resoluciones de mitad de año. Como quizás le pasa a muchos de ustedes, la resoluciones que hago al principio con toda la determinación del mundo, no siempre terminan cumpliéndose. Mi cumpleaños es el primero de Junio, y este año a parte de disfrutarlo, me puse a pensar en que cosas quería concretar antes de que se acabara el año (porque de verdad, apenas pasa el sexto mes, navidad viene como un relámpago).

Viajando con un ponqué

 

Si hay algo que me encanta en la vida es montarme en un avión. Corrección: Me ENCANTABA.

Siendo estudiante internacional me acostumbré a que los aeropuertos, los pasaportes y los aviones tuvieran un lugar especial en mis días.

Esta no era la primera vez que viajaba con mi chiquito. Las últimas veces (para navidad) estaba pequeño y sabía que probablemente dormiría todo el camino. Lo cual no fue… sólo uno de los vuelos fue de los mil horrores, pero lo pasado quedó atrás ¿Cierto?

Por Siempre Hija

 

En teoría, el año pasado fué mi primer día de las madres. Este año, sin embargo, he experimentado muchos más sentimientos y vivencias que me hacen apreciar con mayor emoción lo importante de la fecha.

Nunca falta el que diga “es una fecha comercial” o “el día de las madres es todos los días”… bla, bla, bla.

Sí que es todos los días… todos los días mamá protege, todos los días mamá alimenta, todos los días mamá enseña. Todos los días mamá da todo lo que tiene por el bienestar de todos los que la rodean. Es por eso que UN SOLO DIA al año para exaltar las cualidades de tan maravilloso ser es lo MINIMO que podemos hacer.

Dulce ANTIcotidianidad

Desde que decidí comenzar esta serie los miércoles, me ha pasado todo aquello que NO es cotidiano.

El poco tiempo que he logrado dedicar a pensar y formar estrategias y planes para este blog me llevó a pensar que sería una buena idea escribir acerca de la “normalidad” de mis días ya que parecen  parecían estar compuestos solamente de rutina poco emocionante. Sin embargo, he conseguido la cura para aquellos momentos… comenzar un segmento en un blog de cotidianidad.

La semana siguiente de haber escrito la primera entrada estuvo llena de eventualidades que hasta me prohibieron poder seguir el ritmo que estaba tratando de llevar con el blog.

Comenzando con una auto-puñalada (no intencional, cabe destacar) y terminando con un episodio de despedidas que aunque no es extraño en mi familia, no termino de acostumbrarme.

Aún me estoy recuperando de la fulana puñalada. Lo más absurdo del caso es que fué cortando un aguacate… De todas las cosas de la vida cortar aguacates es lo mas sencillo del mundo. Pero los accidentes son así… y bueno la única ventaja fué que no tuve que lavar platos por una semana (no vale la pena).

Mis padres estuvieron de visita esta semana pasada también. Entre la comida deliciosa que preparó mi mamá y la continua disposición de mi papá para ayudar con Santiago casi se me olvida que tenia la lesión en mi mano. ¡Si tenía que pasar, no pudo haber sido en mejor tiempo!

Fué todo menos una semana cotidiana esta que pasó.

Paseamos, reímos, jugamos, recordamos y compartimos… Lo cual hizo la partida, como siempre, difícil.

Pero por ahora vivimos de las alegrías de los recuerdos y continuamos siendo agradecidos por habérsenos permitido estar juntos nuevamente… si Dios quiere pronto.

 

 

Miércoles cotidiano…

La semana pasada decidí de manera dictatorial que los miércoles serían para relatar un poco acerca de la cotidianidad que vivimos, por lo general a lo que al ponquecito y a mí se refiere. Digo lo de dictatorial porque al parecer estos días no tengo mucha voz respecto a lo que quiero y no quiero hacer. Tengo un jefe miniatura que aunque no habla me trae las riendas bien cortiquitas, pero por lo menos aquí mando yo.

Será porque el miércoles está atravesado en todo el medio o será porque en esta casa son un “mini viernes” ya que papá tiene los Jueves libres. En fín, por el motivo que sea, tienden a hacerme recordadar que la vida está llena de momentos aparentemente insignificante, pero es allí, en la suma de todos ellos que se forman los recuerdos que tanto añoramos una vez que han pasado.

Esta semana pasada hemos estado agradecidos por la presencia de una verdadera primavera, el plácido clima y la sobreabundancia de flores nos han tenido como locos fuera de la casa. ¡Por lo menos a mamá! Es una de las mejores terapias para mantener la cordura. Salir, moverse, y respirar aire fresco.

El ponquecito mio ha recogido DOS DIENTES en el pasar de las últimas dos semanas. ¡DOS! Creo que lo comenté en el post anterior, pero al ver solo el borde de uno me dieron ganas de llorar pensando en el hecho de que ya mañana será bachiller.

¡Ah y por supuesto… Tengo pruebas!

Como si los dientes fueran poco, ya está a un brinco de gatear.

¡Calma bebé! Este corazón de mamá solo puede con tanto…

Tiene los brazitos mucho más fuertes peeeeeeero aunque le dé y le dé a las piernas… Solo va de retroceso. Tranquilo pequeño, no será la primera vez que se va para atrás antes de lograr avanzar.

La casa sigue negandose a acomodarse sola y yo sigo tratando de analizar día a día cuales son las prioridades. Después de todo, este bebé no será bebé por mucho tiempo pero tampoco se puede uno poner ropa sucia.

Así de cotodiano. El tiempo pasa. Mamá no duerme. Mamá recuerda que tiene que hacer recuerdos para el futuro.

Es todo lo que tengo por este miércoles. Espero que sus días estén llenos de gracia y paz. En medio de lo cotidiano.

¡Abrazos!

Carmen.

Acerca de la cotidianidad

Hace tanto tiempo que estoy queriendo lanzarme a esto del blog.

Lo pienso y lo pienso y lo vuelvo a pensar. Tengo delimitado lo que quiero compartir y miles de ideas por desarrollar, pero esa parte de mi que cree que hay que seguirlo pensando sigue ganado al pasar los días.

Hoy me he dado cuenta que pensar en un blog de “maternidad” y de la cotidianidad que con ella viene, es precisamente eso… La simplicidad de los días y el poder extraer de ellos lo mas memorable, aquello que querramos recordar en veinte años, que quizás si no lo escribieramos sería imposible revivir.

Así que con esas conclusiones, quiero tomar los miercoles para hacer mencion de la dulce cotidianidad:

  • Hace ya dos semanas que este pequeño ha cortado su primer diente… No existe forma de hacerles entender lo que esto le hizo a mi corazón. Será una de esas tonterías de mamá primeriza. Como quieran llamarlo, a mi me dió por pensar que si me descuido, la semana que viene estaré viendo a este bebito graduarse de bachiller. ¡Se me hace el nudo en la garganta de nuevo! Papá ciertamente no fué tan afectado con los sucesos, lo cual simplemente recalca las diferencias entre papá y mamá… Por eso, ¡no se quejen papás de que el día de las madres sea mas importante!
  • He estado pensando mucho mas en la importancia de ser una buena amiga, de atesorar lo que mis amigas atesoran y aquello que me confían. Es muy fácil querer que los demás actúen hacia nosotras de forma correcta y leal, pero ¿Que hay de nosotras mismas?
  • No siempre hay que esperar que el terruño compre las flores… Si tanto me gustan ¿Por que esperar?

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  • Con la venida de la Semana Santa he revivido la alegría de conocer a un Dios tan personal y su amor ilimitado.
  • Constantemente se me ha recalcado la importancia de “hacer cosas difíciles”
  • Hay que dejar que existant momentos para disfrutar, aún cuando el piso termine hecho un desastre.

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Y sobre todo queridos amigos y amigas, he aprendido que el enemigo es el azúcar… No el café.

Eso es todo lo que tengo por hoy. Poco, pero es un comienzo.

Abrazos,

Carmen.