MIEDOS Y SORPRESAS CON CUENTOS MUMABLUE

Este post viene como parte de una colaboración con  Cuentos Mumablue. Sin embargo, todas las opiniones son mias. Esta es una historia real NO le sucedió al amigo de un amigo 😉

Aquellos que nos acompañan por Instagram quizás recuerden que hace poco les compartí acerca de la fobia que le tenía Santi a la ahora del baño. Si no saben de que estoy hablando, pues les cuento:

Fobia es la palabra perfecta. Para mi pequeño el contacto con el agua representaba mas que un simple miedo. No sé exactamente cuando cambió; creo que fue alrededor de los ocho meses y se intensificó cada vez más después del año (lloraba mas duro y gritaba mas fuerte).

Desde que Santi llegó a este mundo hemos tenido la misma rutina. Alrededor de las 5:30pm comienza la cena, luego baño y finalmente alistarlo para dormir. Con todo y eso, llegó un punto en el que parecía que cada noche llegaba la sorpresa de la vida: ¡El nefasto baño de nuevo!

Batallamos con esto semana tras semana (unas con mas baños que otras) y mientras mas crecía el señorito, mas alterado se ponía. Su abuela (mi mamá) no aguantaba el verlo en semejante estado cuando nos estaba visitando “¡¿Pero por que llora así?! ¡¿Segura que lo tienes que bañar otra vez? En Francia los niños se bañan cada tres días…” Ok mamá.

En medio de toda esta locura decidí pedir refuerzos y le pregunté a todas mis mamis de Insta que consejos me podían dar al respecto. Muchas me dijeron cosas con las mejores intenciones, pero ya todas las estaba practicando. Sin embargo, alguien me dijo: “exponlo lo más que puedas a cosas que tengan que ver con agua… películas, canciones, cuentos, etc”

Me pareció que ese consejo tenía mucho sentido así que teníamos buscando a Nemo en la pantalla de la tele día y noche. Santiago apuntaba y decía “auuuuiiiitaaa” como si fuera lo más emocionante del mundo. Pero en cuanto llegaba la hora del baño, sus miedos se apoderaban de él y comenzaba la parranda, la tembladera y mi dolor de cabeza acompañado de tensión muscular.

Durante los meses que la situación estuvo mas fuerte intentamos de todo. Mostrarle videos de sus canciones favoritas mientras se bañaba, cantar nosotros mismos, agua mas fría, mas tibia, mas caliente. No acercarle la regadera, meterlo completo bajo la regadera. Meter todos los juguetes a prueba de agua en la bañera… en fin. Cualquier cosa que se les ocurra intentamos.

En medio de muchos esfuerzos fallidos, vimos una leve lucecita al final del túnel. Entre los juguetes que lo calmaban un poco, había una tortuga que era su favorita. Cada vez que la sacábamos, Santiago se calmaba un poco y en medio de sollozos decía “tutuugaaa auiiiitaaa” pero después se le pasaba y seguía gritando. Nos pueden imaginar como padres primerizos haciendo cuanta morisqueta posible para ayudar entender a este pequeño que nada malo le iba a pasar y que mejor se acostumbrara a bañarse de una vez por todas porque le tocaría hacerlo TODA LA VIDA.

Cuentos Mumablue Miedos

Fue en medio de este suplicio que me enteré de los cuentos Mumablue.

Cuando me enteré que eran cuentos personalizados quise revisarlos de inmediato. Apenas entré a su página, quedé atrapada con lo lindo de sus presentaciones y con la maravillosa idea de poder crear un cuento en el cual mi propio Santi pudiera ser el personaje principal. Luego de seguir revisando, mi asombro creció aún mas cuando me di cuenta de que tenían una historia acerca de un niño que le tenía miedo al agua y que se hace amigo de una tortuga que lo ayuda a enfrentar sus miedos ¡mas acertado imposible!

Personalizar el cuento es sumamente sencillo y emocionante. A mi me encantó ver como cobró vida en un libro este pequeño personaje que conozco tan bien en la realidad. Hicimos una dedicatoria, dimos los toques finales e hicimos click en “aceptar”. ¡Nuestro libro ya estaba en camino!

Mi niña interior estaba tan emocionada que revisé el correo todos los días en busca de mi libro… que digo… el libro de Santi. Para mi sorpresa, no tuve que hacer la caminata hasta el buzón muchas veces ya que la entrega fue increíblemente rápida y eficiente. Esto significa mucho viniendo de una persona tan impaciente como yo.

Apenas recibimos nuestro libro, nos instalamos a leerlo como parte de nuestra rutina diaria. Santi me decía “¿QUES ESSO?” y yo le respondía: “¡Es Santi! ¡Eres tu!”

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Seguro no me creen cuando les digo que algo “encajó” en el cerebro de Santiago luego de varios días de leer el cuento. Si no me creen, no me importa. Si me creen, pues ¡celebren conmigo! Aunque todavía lloraba, era evidente que había realizado la conexión entre el “auita” (léase agüita) y su tortuga amiga (después se ha venido haciendo amigo de los demás animales de baño, incluyendo los tradicionales patitos amarillos de los cuales tiene como un millón).

¡Le debo parte de mi estabilidad mental a este cuento!

No es drama. Para naaaaaada. Es sinceridad total y absoluta.

Este libro pasa a la historia como el primero en enseñarle una lección a Santi. Cosa que le recordaremos hasta en el día de su boda. Para mi también ha sido una lección entender que la lectura con los bebés no es algo para tomar a la ligera. ¡Sus pequeños cerebros están absorbiendo TANTO!

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¡Gracias Mumablue por esta experiencia tan educativa y por ayudar a mi Santi a enfrentar sus miedos! Si tienen alguna pregunta, no duden en hacerla en los comentarios o visitando www.mumablue.com

Una vez mas, gracias por pasar a compartir con nosotros.

Abrazos,

Carmen.

1 COMMENT

  1. Cindy | 12th Apr 17

    Que lindo que que venció su miedo al agua (:
    Espero conseguir ese cuentito también!
    Me encanto el post!!!

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