EL VEREDICTO DE ACAMPAR CON UN KINDER

Yo no crecí con un concepto definido de acampar. Mas bien lo recuerdo como algo que se puso de moda cuando era adolescente. Se hacía sobre todo frente a las cristalinas aguas del caribe… y… mi mamá nunca me dejó ir… Pero bueno, eso es otro tema.

Tranquila mami, no tengo rencor. *suspiro*

No se me equivoquen, la falta de esta practica como se conoce hoy en día y aquí en este país (carpas, bolsas de dormir, fogata y s’mores) no quiere decir que mis padres no nos llevaron en muchísimas aventuras. Por el contrario, mis papás nos llevaron a conocer muchos lugares remotos de nuestro hermoso país. No era tan refinado el proceso… aveces eran noches en unas colchonetas en la parte de atrás de una Cherokee chief, o en una hamaca donde habían estrellas arribas y culebras debajo. Pero lo cierto es que los recuerdos de nuestras aventuras son un tesoro que espero poder compartir con mis hijos, y si Dios me da la oportunidad, hasta mis nietos y bisnietos.

Acampando con niños

Esta semana tuvimos la oportunidad de llevar a Santi a crear ese mismo tipo de recuerdos que espero le duren toda la vida. Bueno, vamos a estar claros, Santi probablemente aún no tiene la capacidad de recordar cosas a largo plazo, pero lo cierto es que el es parte de nuestra versión de la pandilla de los siete (por ahora) y tiene primos que ya están en edad de aferrarse a momentos que podrán durarles para toda la vida.

Yo soy la menor de tres hermanos y entre los tres tenemos un equipo de basket o de volleyball o por lo menos de futbolito. Van en edades descendiendo de seis. Han sido seis años de muchas bendiciones, alegrías, crecimiento y aprendizaje para nuestro trío que gracias a la misericordia de un Dios bondadoso, viene expandiéndose desde hace mas de una década.

Primera experiencia acampando

Hoy en día no vivimos en la misma ciudad, lo cual es difícil, pero esto hace que los momentos juntos sean mas dulces aún. Aunque todavía no entendemos como mejorar las despedidas.

En esta ocasión, nos fuimos de atrevidos a llevar a la mencionada pandilla a acampar. Con carpas y S’mores. Con repelente y (dedos cruzados) sin culebras.

Como fue el 3 de Julio (día antes de la independencia de Estados Unidos), no logramos conseguir un lugar para acampar con servicios. Son muy populares en ciertas regiones durante el verano y en la mayoría había tanta gente que le quitaba el punto a la idea de “irnos al bosque”. Afortunadamente, estamos al tanto que el los “bosques nacionales”se puede acampar sin permiso siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones. Así que recogimos nuestros macuandales, arreamos a la pandilla y nos fuimos de aventureros.

Sabíamos que habían dos opciones: salíamos vivos y felices o traumatizados y bajo juramento de volver nunca jamás.

Pues me da mucho placer reportarles que ¡volveremos!

No todo fue perfección y tuvimos algunos contratiempos a la hora de dormir, pero nada que no podamos planear mejor la próxima vez.

ACAMPAR CON NIÑOS
Esta cara de ángel fue la que decidió no dormir en el bosque

Los niños disfrutaron un mundo. Nadie pidió ver televisión ni por un segundo. El plan fue comer, jugar y reír y creo que hicimos un buen trabajo cumpliéndolo.

Debido a restricciones momentáneas, lo que nos faltó fue la fogata, pero no nos dimos por vencidos a la hora de comer sabroso en la intemperie.

Descubrimos que Santi resultó ser el “primo sifrino”. No quería ensuciarse y pedía que lo llevaramos al Metro. Pobrecito, son sus raíces angelinas. Pero poco a poco se fue soltando y explorando y conectándose con su lado salvaje. Mentira. Al final, mientras recogíamos, se quedó sentado en la silla del carro, “leyendo” sus libros lejos de los elementos.

Se que este bebé citadino se irá acostumbrando, pues con la familia que tiene no le queda opción. Por ahora, siempre guardaremos el recuerdo de su reacción a su primera experiencia acampando. Seguro hablaremos al respecto en muchas navidades y cumpleaños o en cualquier ocasión en la que tengamos el privilegio de estar juntos nuevamente.

¿Que recuerdos especiales de la infancia tienen ustedes? ¿Recuerdan su primera vez acampando?

Una vez mas, muchas gracias por acompañarnos por aquí en nuestras venturas. Esperamos estar por aquí mas seguido.

Abrazos y bendiciones,

Carmen.

4 COMMENTS

  1. Noelle | 6th Jul 17

    Lol entiendo perfectamente a Santi!!! Detesto acampar, me pican los mosquitos, me ensucio y hace calor o frío

  2. Cindy | 6th Jul 17

    Que lindo!!! La primera vez de Santi acampanado, y lo entiendo cuando a veces se siente “fuera de lugar”, me imagino que poco a poco se irá acostumbrando. Yo ya quiero llevar a Luca a acampar, vamos a ver cómo nos va! Gracias por compartir tu experiencia 💗

  3. Mari | 6th Jul 17

    Mi Sifrino Bello!!!!!

  4. Candy Calderon | 9th Jul 17

    Que ricura acampar! Es una buena experiencia para los nenes, asi aprenden como de verdad estamos supuestos a divertirnos y entretenernos…. con la madre naturaleza! Que bonito articulo 🙂

Leave A Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *