El DESPUES (Y LA ÑAPA)

Queridos amigos,

quería comenzar pidiendo perdón por estar “mas perdida quel hijo e’ Lindbergh (léase Limberrr) pero esa historia me da mucha tristeza así que dejé de decir eso hace tiempo. He aquí ‘el despues’ que viene del post anterior…

Mis disculpas por tan larga ausencia. Me mandan por privado las cuentas de los psicólogos por tanto daño emocional que les he causado. Y prometo no hacerlo mas… hasta que me vaya de vacaciones otra vez.

La última vez que estuve por aquí les conté que este mes sería de aventuras y paseos y aunque no tenía ninguna intención de abandonarlos, se me escaparon los días de las manos y no ha sido si no hasta que he regresado a casa que me reencontré con el libro abierto de recuerdos lleno de polvo.

Quería contarles un poquito acerca de como nos fue y acerca de el “después” de la primera separación entre el #TiquiTiago y yo.

La primera parte de este cuento va hasta tres semanas atrás cuando tuve el privilegio de ir a una conferencia de influencers digitales llamada We All Grow Latina. Esto es algo que está totalmente fuera de la normalidad para mi y hasta fuera de mi zona de comfort. Yo estoy mucho mas de el lado de los introvertidos y los grupos grandes me hacen sentir mas perdida que ya saben quien. Además, en estas conferencias todo el mundo sabe de fashion y yo soy tan buena para el fashion como lo soy para la matemáticas.

Los cuatro días de conferencia fueron una maravillosa oportunidad para conocer gente maravillosa, aprender muchas cosas nuevas y hasta ir de paseo y gritar en montañas rusas como cuando estaba en la universidad. Mi parte favorita fue conectar con otras mamas blogueras y sentarnos a almorzar hablando de nuestros peques, de cuanto los extrañábamos pero de lo agradecidas que estábamos por poder llevarnos bocado tras otro a la boca sin interrupción alguna.

Después de salir motivada y con baterías recargadas de la conferencia, me monté en el avión. Mis ganas de besar a mi esposo y de  abrazar a mi pichurro era lo que mas me pesaba en la maleta. Les cuento que otra des mis partes favoritas de esta aventura fue viajar sola. No por la maleta ni por llevar coches ni nada de los privilegios que ahora tengo como mamá. Montarme en un avión para Virginia sola me hizo revivir muchos momentos especiales que viví como estudiante internacional allí y por eso estoy muy agradecida.

El reecuentro con el TiquiTiago fue un poco menos apoteósico de lo que me imaginé. Cuando llegó al aeropuerto a buscarme la mayor emoción estaba relacionada con la correa del equipaje en vez de la mami a la cual no vio por cuatro días. Eso si, la semana siguiente no me quizo perder de vista ni por un segundo.

El estar separados fue una buena experiencia para todos. Mi esposo me comentó cuanto mas “conectado” a Santi se sentía al haber sido su cuidador primordial día y noche. Santi compartió con sus abuelos y tíos sin tener mamitis que se lo impidiera, y a mi me permitió participar de esta oportunidad sin preocupaciones, pero también me ayudó a recordar cuan privilegiada soy de que mi trabajo sea ver a mi niño crecer todos los días de su vida.

El resto de nuestro tiempo fue invertido compartiendo con familia mientras mi esposo viajaba en un viaje misionero a África. Tuvimos el privilegio de compartir con los bisabuelos, de jugar con los tíos, de pelear con los primos y de ser consentidos hasta mas no poder. Se nos dio la oportunidad de conocer lugares nuevos y crear recuerdos que atesoraremos para siempre.

Santi queriendo escribir en la arena pero quejándose de que se le ensuciaban las manos
Paseando por Louisville, KY
Los primos amigos y rivales

El reencuentro y regreso a casa fue tan dulce como lo anticipamos y aunque por aquí somos fanáticos de andar por ahí explorando, no se puede negar que no hay lugar en el mundo que se compare con nuestro propio hogar.

Aún estamos recuperándonos de mas de tres semanas de ausencia, pero no quería dejar pasar mas tiempo sin dejarles un saludito, decirles que no los hemos olvidado y desearles una primavera llena de aventuras y cariño.

Una vez mas, gracias por pasar por aquí.

Abrazos,

Carmen.